Las mujeres y la música en época de Alfonso X.

Rey de Castilla durante la segunda mitad del siglo XIII, Alfonso X quiere que sus súbditos se empapen con lo mejor de las 3 culturas y ayuda a la existencia de sintonía en una España en la que se juntaban sentimientos espirituales tan distantes. Así, dentro de esta sociedad de coexistencia de diversos cultos y culturas que se entremezclaban e influían entre sí, entre las mujeres fueron las musulmanas las que tuvieron mayor acceso a la cultura y, por tanto, al conocimiento y la práctica musical de la época, tomando un papel muy relevante dentro de esta.

Ya con anterioridad, la tradición matriarcal que ha imperado en algunos grupos bereberes beduinos, como los tuareg, posibilitaba a las mujeres participar en las zambras poéticas y así vemos cómo las dinastías bereberes, almorávides y almohades, entre finales de los siglos XI y mediados del XIII, dotan a la mujer poeta de libertad de movimientos, lo que hace que una cristiana que se introduzca en los ambientes culturales árabes consiga gozar de mayor libertad y elevar su nivel cultural. Cabe destacar, por curioso que parezca, que eran las esclavas las que tenían acceso a las tertulias donde se creaba y difundía la poesía porque eran las que tenían mayor contacto con los hombres. Esto hace que en este ámbito, contra todo pronóstico, sean ellas las libres.

El valor de estas mujeres en la poesía y la música estaba íntimamente relacionado con el valor del amor cortés que heredó la España cristiana en las albas y las cantigas de amigo de la lírica galaicoportuguesa de las jarchas musulmanas, con las restricciones de una religión que rechaza el contacto físico por estar vedado. Son estas composiciones líricas en las que una joven habla de sus experiencias amorosas, de sus amores y desamores, con una hermana o madre o, en el caso de algunas cantigas de amigo, las mariñas o barcarolas, dirigiéndose al mar. En este mundo, el amor es un arte que se adorna de todo un ritual de sensibilidad, en el que el galanteo es exquisito si se acompaña de poesía y música.

La presencia de mujeres en estos ámbitos queda reflejada en el Libro de los juegos  del Sabio donde se habla de cómo se ameniza una partida de ajedrez con el tañido de una joven musulmana que pulsa un arpa, fiel reflejo de que la mujer musulmana frecuentaba los lugares de esparcimiento de los hombres . Numerosos estudios nos hablan también de la existencia de  trovadoresas de familias nobles y hasta principescas y  numerosas juglaresas moras de Valencia y también algunas occitanas que se juntan con las moras en el Reino de Aragón con el estallido del “Ars nova”.ajedrez

Por último, cabe destacar que fueron las danzarinas, cantoras y tañedoras del período clásico griego las que sirvieron de puente  entre el mundo occidental y el oriental para transportar estas formas artísticas y fueron las permisoras de este arte combinado de cantar, tañer y bailar que ha sido simbolizado en la plástica medieval. Hallamos, en relación con esto, una iconografía de la juglarisa arpista junto a una danzarina en la iglesia de San Pedro el Viejo en Huesca. Este hecho no es aislado en el Nordeste español y se asocia con una representación de Salomé danzarina y acompañante tañendo un cordófono tan antiguo como el arpa y tan frecuentado en el mundo del Próximo Oriente.

~Carla~

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