¿Qué es la Arqueología Musical?

Ya en la descripción de nuestro proyecto avisamos de que el punto de vista que tomaremos a la hora de realizar nuestro documental sobre la música medieval española será principalmente arqueológico y a estas alturas muchos de vosotros os estaréis preguntando de qué forma nos podemos acercar a la música del pasado a través de la arqueología o qué sentido puede tener el estudio de esta para un arqueólogo. Pues bien, seguid leyendo y encontraréis la respuesta.

El objetivo principal de un arqueólogo es o debería ser el estudio de aspectos culturales y sociales de las sociedades del pasado a través de los distintos materiales que estas hayan dejado atrás.¿Qué nos puede aportar la música, cuál es su interés dentro de estos estudios? Más allá de su valor artístico y detrás de este la música nos informa de numerosos comportamientos sociales, simbólicos y rituales de la sociedad a la que pertenece. De esta forma, lo que se busca desde la Arqueología Musical es recrear y comprender los sonidos del pasado, por lo que también se puede hablar de “Arqueología del Sonido”.

Breve historia de la Arqueología Musical.

En primer lugar, cabe decir que la Arqueología Musical es una disciplina bastante nueva ya que, a pesar de que siempre existió curiosidad por la música del  pasado, no fue hasta los años 70 cuando irrumpe de forma más seria en el mundo de la investigación y se convierte en un tema a tratar en los Congresos.

Antes de esto, durante los siglos XVIII y XIX, el interés se ceñía a los instrumentos de la antigüedad clásica de Grecia, Roma y, más adelante, Egipto y Próximo Oriente. Este conocimiento era proporcionado por la iconografía y venía dado principalmente por el anticuarismo y la musicología, describiendo instrumentos y la música que se tocaba con ellos, sin un enfoque arqueológico como se entiende en la actualidad. En el siglo XX se entremezclan los estudios etnológicos con los históricos y los hallazgos arqueológicos, dando lugar a estudios sobre el origen y el desarrollo de la música desde las sociedades menos complejas a las más complejas, siguiendo un planteamiento evolucionista. En esta línea se encuentra la obra de Curt Sachs en 1943, El nacimiento de la música en el mundo antiguo. Posteriormente, en los años 60, se dio más importancia al estudio de la música desde la etnología y la antropología.

En los años 70 surge la Nueva Arqueología, que promueve la importancia en la investigación arqueológica de aspectos como el ritual o el mundo simbólico, más allá de las investigaciones puramente tipológicas o socioeconómicas anteriores, lo que da un empujón y un nuevo enfoque a los estudios de la música del pasado indagando en sus funciones (como la de ser una parte fundamental de ciertos rituales). Es entonces cuando música y arqueología se unen por primera vez en la conferencia de la International Musicological Society en Berkeley en 1977, se crean los primeros grupos de estudio y las primeras metodologías sistemáticas para el estudio de esta disciplina.

¿Cómo se trabaja la Arqueología musical? ¿Cuáles son sus métodos de estudio?

El objeto de estudio de esta disciplina sería la iconografía musical del pasado (representaciones de instrumentos y actividades musicales en: escultura, pintura, miniaturas de libros, etc.), así como los restos de instrumentos que puedan hallarse en las excavaciones. Muchas veces no queda registro arqueológico de estos objetos, ya que muchos se fabrican en materiales perecederos como la madera, por lo que también se echa mano de las fuentes escritas y de la arqueología experimental para intentar reproducir instrumentos perdidos y sus sonidos.

En la cuestión de la iconografía no es suficiente describir las escenas y los instrumentos que nos podemos encontrar, sino que es necesario interpretarlos. Por ejemplo, en algunas representaciones iconográficas, encontramos que el instrumento es mucho más grande que el músico que lo toca, lo que en gran parte de los casos no se debe a la existencia de un instrumento de tanta envergadura, sino a la importancia que se le da a este. Además, es necesario entender en el contexto en el que aparecen estas representaciones, pues no es lo mismo que se represente una escena mítica o una escena más cotidiana en una urna funeraria, que puede hacer referencia a los rituales de enterramiento.

Teniendo esto en cuenta, la iconografía nos puede dar información sobre cómo se tocaba un instrumento, la edad, sexo y clase social de los músicos, la existencia de danza para acompañar a los sonidos o los conjuntos instrumentales. También ha sido fundamental, sobre todo en el mundo medieval, para ayudar a reconstruir ciertos instrumentos de la época que se habían perdido con los años.

Otra arma que se utiliza en esta disciplina es la etnomusicología que, observando la importancia de ciertos instrumentos o contextos musicales en algunas sociedades de la actualidad, nos permite hacernos una idea de cómo podría haber sido la relación de la música y las gentes del pasado, permitiéndonos entender la dimensión cultural de esta. Además, nos sirve para hacer reconstrucciones de ciertos instrumentos o para observar su evolución en el tiempo.

Por supuesto son cruciales las fuentes escritas de la época, pero tienen el inconveniente de que en muchos casos y en ciertas culturas como la grecolatina, las descripciones de instrumentos y comportamientos musicales son escasas.

Al estudio de los propios instrumentos que aparecen en las excavaciones arqueológicas se lo conoce dentro del mundillo como Paleo-Organología desde 1968. Con estos instrumentos se realiza la reconstrucción sonora del pasado, teniendo en cuenta el contexto en el que aparecen y sus características y echando mano de la Arqueología Experimental para intentar recrear estos instrumentos y conocer de primera mano cómo suenan. Uno de los problemas de este tipo de estudios es, sobre todo en épocas prehistóricas, que algunos de los objetos encontrados están obsoletos y no se sabe si sirvieron en su momento a modo de instrumentos musicales o no y se desconoce su valor social. Así, a este último tipo de objetos se los suele clasificar como “instrumentos sonoros” o “instrumentos potencialmente sonoros”. Por esto es necesario que la Paleo-Organilogía se complemente con los otros estudios mencionados.

Otra cuestión a tratar es la Arqueoacústica, que estudiaría la acústica de los instrumentos encontrados en las excavaciones, así como la de ciertos lugares que hayan podido ser utilizados como lugares rituales o ceremoniales donde se tocaba música. Sin embargo, este tipo de estudios ha arraigado más en contextos prehistóricos.

Para finalizar, espero haberos aclarado algunos asuntos sobre la Arqueología aplicada al estudio de la música y que no encontréis este post demasiado técnico. Sin embargo, desde Potatos Verdes Fritos consideramos que es crucial que nuestros lectores entiendan las bases teóricas y de metodología del trabajo que se siguen para los estudios que trataremos en nuestro documental.

Carla

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